
Cuando hablamos de trasplante renal, no nos referimos al “último recurso”, sino forma parte del tratamiento de reemplazo de la función de los riñones en cualquier momento que el paciente se encuentre en condiciones adecuadas y haya concluido el protocolo de trasplante, representa la terapia que puede ofrecer mayor calidad de vida a quienes tienen enfermedad renal avanzada. La decisión no se toma a la ligera, y generalmente es el nefrólogo quien guía este proceso con base en estudios, evolución clínica y bienestar general del paciente.
¿QUÉ PASA CON LOS RIÑONES ENFERMOS?
Los riñones tienen muchas funciones: filtrar la sangre, eliminar toxinas, producir hormonas, equilibrar líquidos y regular la presión arterial. Cuando uno o ambos riñones dejan de funcionar correctamente, el cuerpo empieza a acumular desechos peligrosos, si es relacionado a una enfermedad que condicione el daño de forma crónica (persistencia mayor a 3 meses) como la Diabetes Mellitus a esto se le llama enfermedad renal crónica (ERC).
Esta enfermedad tiene 5 etapas, siendo la última (etapa 5) la que se conoce como enfermedad renal terminal. En este punto, los riñones ya no filtran lo suficiente y el paciente necesita tratamiento de reemplazo: diálisis o trasplante.
¿CUÁNDO ES EL MOMENTO ADECUADO PARA CONSIDERAR UN TRASPLANTE?
El trasplante renal se considera cuando:
• El paciente tiene enfermedad renal crónica etapa 4 o 5 (filtración glomerular menor a 30 ml/min).
• Se espera que la función renal siga deteriorándose en los próximos meses.
• El paciente está en diálisis o está por iniciarla.
• Existen condiciones clínicas estables que hacen viable la cirugía.
• Hay riesgo de complicaciones o deterioro de calidad de vida si se sigue solo con diálisis.
Muchos pacientes pueden ser evaluados para trasplante incluso antes de iniciar la diálisis, lo que se conoce como trasplante prediálisis. Esto puede ofrecer mejores resultados a largo plazo.
¿QUÉ ESTUDIOS PIDE EL NEFRÓLOGO?
Antes de considerar al paciente para un trasplante, el nefrólogo solicitará estudios que forman parte de un protocolo estandariza y se solicitan de forma individual de acuerdo a las condiciones del paciente (todos somos diferentes):
• Exámenes de sangre, orina e imagen.
• Estudios de compatibilidad con posibles donadores.
• Evaluación por otras especialidades (Cardiología, Infectología, Psiquiatría, Gastroenterología, Urología, Cirugía de trasplante, etc., todo en relación a las necesidades de cada paciente)
• Evaluación de infecciones y enfermedades crónicas.
• Valoración nutricional continua
¿TRASPLANTE = CURA?
No. El trasplante no es una cura definitiva, pero sí puede devolver al paciente una vida más activa, con menos restricciones que la diálisis. El nuevo riñón puede durar muchos años si se cuida bien y se siguen las indicaciones médicas.
Recibir la noticia de que se necesita un trasplante puede generar miedo. Pero con la información correcta, un equipo médico confiable y seguimiento adecuado, el proceso puede vivirse con esperanza y claridad. Cada paciente es diferente, y el momento para considerar el trasplante se define entre el nefrólogo y el paciente, con honestidad, evidencia y acompañamiento.
Si tú o un ser querido están en este camino, recuerda que no están solos. El trasplante no es el final de algo… es el inicio de una nueva oportunidad.















