¿Puedo tener infecciones urinarias después de un trasplante?

Sí, es posible. De hecho, las infecciones del tracto urinario (ITU) son una de las complicaciones más frecuentes en pacientes trasplantados de riñón. Esto se debe principalmente al uso de medicamentos inmunosupresores que, aunque necesarios para evitar el rechazo del injerto, debilitan las defensas naturales del cuerpo.

¿POR QUÉ SE PRESENTAN ESTAS INFECCIONES?

Después del trasplante, el cuerpo entra en un estado de inmunosupresión controlada. Esto significa que su capacidad para combatir bacterias, virus y hongos disminuye, haciendo al paciente más vulnerable a infecciones, especialmente en las vías urinarias. Además, durante la cirugía del trasplante se introducen catéteres, sondas y otros dispositivos que, aunque temporales, pueden facilitar el ingreso de microorganismos al sistema urinario.

FACTORES DE RIESGO PARA INFECCIONES URINARIAS POSTRASPLANTE

  • Uso prolongado de sonda vesical tras la cirugía.
  • Anatomía anormal del tracto urinario.
  • Presencia previa de infecciones urinarias.
  • Diabetes mellitus mal controlada.
  • Mujeres (por su anatomía) tienen mayor riesgo.

SÍNTOMAS COMUNES DE UNA INFECCIÓN URINARIA

  • Dolor o ardor al orinar.
  • Ganas frecuentes de orinar, aunque salga poca cantidad.
  • Orina turbia o con mal olor.
  • Fiebre o escalofríos.
  • Dolor en la parte baja del abdomen o espalda (zona renal).

Es importante destacar que algunos pacientes trasplantados pueden no presentar síntomas típicos, por lo que se recomienda hacer estudios solicitados por su nefrólogo, aunque no haya molestias evidentes.

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA?

El diagnóstico se hace con un urocultivo, que identifica la bacteria responsable y permite elegir el antibiótico adecuado. En pacientes trasplantados, no se recomienda automedicarse ni usar antibióticos sin indicación médica, ya que esto puede generar resistencia y complicaciones.

¿SE PUEDEN PREVENIR?

Sí, con hábitos y cuidados específicos:

• Mantener una adecuada hidratación.
• Orinar con frecuencia y no retener la orina.
• Higiene correcta, especialmente después de ir al baño.
• Evitar el uso innecesario de catéteres o sondas.
• Acudir a controles médicos periódicos.

En algunos casos, el médico puede indicar tratamientos profilácticos o seguimiento con estudios de orina regulares para pacientes con historial de ITUs recurrentes.

TRATAMIENTO

El tratamiento consiste en antibióticos específicos según el germen identificado, bajo supervisión médica. Es fundamental seguir el tratamiento completo y acudir a seguimiento para verificar que la infección se haya resuelto por completo.
Si no se trata adecuadamente, una infección urinaria puede ascender a los riñones e incluso afectar el injerto trasplantado.

Las infecciones urinarias después de un trasplante de riñón son comunes, pero no deben generar pánico. Con vigilancia médica, higiene adecuada y seguimiento, pueden controlarse sin afectar el funcionamiento del nuevo riñón.

Si tienes síntomas o dudas, consulta a tu médico de inmediato. La atención oportuna hace la diferencia en la salud del injerto y en tu bienestar a largo plazo.

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